Dice la RAE que obvio es lo que se encuentra o pone delante de los ojos, o aquello muy claro o que no tiene dificultad.
Pero lo que sí tiene dificultad -aunque mínima- y, sobre todo, mucha gracia, por lo visual, es su etimología. Tenemos dos posibles ramas, que se juntan en un mismo tronco:
Primera rama: obvio viene de "obvius, obvia, obvium", un simple adjetivo, cuya definición -literal- es "que se encuentra en el camino, que sale al paso" o "que está al alcance de la mano, fácil, obvio, antarual, afable" o incluso "expuesto a".
Segunda rama: la palabra "obviam". "Exite obviam ei" (Mt. 25 6; es decir, la parábola de Jesús en que a las diez vírgenes, las necias y las sabias, se les anuncia que ha llegado el esposo, al que hay que ir a recibir). "Obviam" es aquí, según el diccionario, un adverbio que rige dativo, y que significa "al encuentro" o "encontrar al ecuentro" o "ir al encuentro". Pero es de sentido común (iba a decir que es obvio) que "ir al encuentro" significa salir al camino, ir a buscar a alguien a su
vía, por donde va a pasar.
Y el tronco en que se juntan las dos ramas. Las dos ramas son así porque se forman de "ob" y "via". "Ob" es ante: "ob oculos", ante los ojos; y "Via" es de "via, viae", camino, vía. O sea, que obvio es "lo que tengo ante mí en el camino".
Y la conclusión que me gustaría sacar. Algo es obvio, etimológicamente, si es todo lo dicho. Y algo es obvio si es sencillo e inmediato a la mente. Hay que juntar las dos cosas y hallaremos, con gran sorpresa, que nuestro lenguaje es -como siempre- realista, o, si se me permite un tecnicismo, epistemológicamente o gnoseológicamente realista. Se fija en qué ocurre y forma una palabra que así lo describe. Y la metáfora usada es perfecta: la realidad se nos impone, nos sale al encuentro, a la vía. Nada que ver con el grosero subjetivismo cerril de según qué filósofos, que piensan haber creado la realidad por el hecho de que tienen dentro de sí (de modo obvio) unos conceptos... En fin, realismo.
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martes, 16 de marzo de 2010
Obvio
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martes, 12 de enero de 2010
Perenne y efímero
Dos palabras contrapuestas. Perenne, del latín per-annus: durante el año, por todo el año. El año como ciclo. Árbol perenne es el que no muda sus hojas, el que no las pierde.
Efímero, del griego epí-hémera. Esa aspiración de la "h", como en "Holidays", unida a "epi", se contrae en "ph". Bonito. Y significa "epi": por encima (tocando, con contacto), y "hémera", día. Lo efímero es, etimológicamente, lo que pasa tocando el día, y no sigue adelante, lo que se agota en un día.
Pero lo que me interesaba destacar es, sin embargo, el espacio de tiempo (con lo rara que suena esa unión de lo espacio-temporal...) que toma como medida. Lo que dura, dura un año; lo que se acaba, se acaba en un día. Da que pensar, como mínimo.
Efímero, del griego epí-hémera. Esa aspiración de la "h", como en "Holidays", unida a "epi", se contrae en "ph". Bonito. Y significa "epi": por encima (tocando, con contacto), y "hémera", día. Lo efímero es, etimológicamente, lo que pasa tocando el día, y no sigue adelante, lo que se agota en un día.
Pero lo que me interesaba destacar es, sin embargo, el espacio de tiempo (con lo rara que suena esa unión de lo espacio-temporal...) que toma como medida. Lo que dura, dura un año; lo que se acaba, se acaba en un día. Da que pensar, como mínimo.
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sábado, 19 de diciembre de 2009
Regalos
Ahora que estamos en Navidad y es una tradicional época de regalos, me ha hecho ilusión darle vueltas al origen de los mismos.
Por un lado, el hecho de regalar, es simple y llano: a Jesús, cuyo nacimiento se celebra en estos días -no lo perdamos de vista-, le visitaron unos reyes magos, o magos, a secas, o sabios, como asegura la tradición, y le llevaron sus presentes, sus dones: oro, incienso y mirra. Cada uno de ellos tenía un significado bien concreto, que los teólogos de todos los tiempos han sabido explicar con facilidad.
De todos modos, aunque rememoramos este hecho, parece obvio que el regalo es algo muy humano. Dice la RAE que regalar es (del it. regalare; fr. régaler)dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo. Nada más lejos de aquel do ut des tan de nuestro egoísta tiempo. De todos modos, no me sirve esta raíz, y hay que acudir al "regalis, regale" ese adjetivo -real- del nombre "rex, regis": rey. Lo propio del rey es ser magnánimo y regalar. Lo más propio, por lo visto: esa etimología lo dice claro.
Y, por la época y mis creencias, he estado releyendo cosas de Benedicto XVI acerca de los regalos y los tiempos navideños. Inteligente y brillante como pocos, da en el clavo, como siempre. El regalo es de los más humano, y quizá lo más humano: cada cual, rey de su existencia, da sin esperar nada a cambio. El hombre explicado como apertura de sí mismo hacia los demás, sin esperar nada a cambio. Increíble.
Por un lado, el hecho de regalar, es simple y llano: a Jesús, cuyo nacimiento se celebra en estos días -no lo perdamos de vista-, le visitaron unos reyes magos, o magos, a secas, o sabios, como asegura la tradición, y le llevaron sus presentes, sus dones: oro, incienso y mirra. Cada uno de ellos tenía un significado bien concreto, que los teólogos de todos los tiempos han sabido explicar con facilidad.
De todos modos, aunque rememoramos este hecho, parece obvio que el regalo es algo muy humano. Dice la RAE que regalar es (del it. regalare; fr. régaler)dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo. Nada más lejos de aquel do ut des tan de nuestro egoísta tiempo. De todos modos, no me sirve esta raíz, y hay que acudir al "regalis, regale" ese adjetivo -real- del nombre "rex, regis": rey. Lo propio del rey es ser magnánimo y regalar. Lo más propio, por lo visto: esa etimología lo dice claro.
Y, por la época y mis creencias, he estado releyendo cosas de Benedicto XVI acerca de los regalos y los tiempos navideños. Inteligente y brillante como pocos, da en el clavo, como siempre. El regalo es de los más humano, y quizá lo más humano: cada cual, rey de su existencia, da sin esperar nada a cambio. El hombre explicado como apertura de sí mismo hacia los demás, sin esperar nada a cambio. Increíble.
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jueves, 3 de diciembre de 2009
Optimismo
¿Por qué compensa ser optimista? Por la vida misma. Que optimista se refiere a óptimo es evidente. Lo que no está tan claro es por qué. De "optimismo", dice la RAE que proviene de óptimo -lo mejor- y que se trata de la "Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable", como a la "Doctrina filosófica que atribuye al universo la mayor perfección posible". Me gustan las dos.
Y me parece que tiene mucha tela el asunto: si es lo mejor, es bueno, y si es bueno, es que no todo es relativo, sino que hay asuntos buenos y otros que, por ausencia de bien, son malos. Por eso hay poca gente optimista en nuestros días. El relativismo es pesimista, porque es incapaz de quedarse en su falaz concepto: "todo es relativo".
Colofón: el optimista es el que hace las cosas lo mejor que puede. Es una actitud vital: porque es mía, de todo mi yo.
Y me parece que tiene mucha tela el asunto: si es lo mejor, es bueno, y si es bueno, es que no todo es relativo, sino que hay asuntos buenos y otros que, por ausencia de bien, son malos. Por eso hay poca gente optimista en nuestros días. El relativismo es pesimista, porque es incapaz de quedarse en su falaz concepto: "todo es relativo".
Colofón: el optimista es el que hace las cosas lo mejor que puede. Es una actitud vital: porque es mía, de todo mi yo.
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domingo, 29 de noviembre de 2009
Ni un pelo de tonto
El pelo como patrón para medir. No deja de tener gracia. Porque no se refiere al cabello, sino al pelo. Está más o menos claro que cabello, de capilus, se refiere al pelo (pilus) de la cabeza (caput, capitis)... Pero no sé de dónde viene pelo, salvo que en latín existe "pilus, pili", pero es sospechoso de ser un diminutivo, como homunculus lo es de homo. Ni idea, y no tengo a mano un diccionario serio, que no encuentro -mea culpa- en internet.
La gracia, con todo, está en ver dos cosas: primera, que no se refiere a los pelos de la cabeza, que suelen ser más gruesos y elegantes; segunda, que se toma como medida de cosa pequeña algo simpático. "No cabe ni un pelo". No lo he oído jamás, pero estaría bien. Y tercera, que es la primera que había pensado, el pelo es la medida que usa Jesús en el evangelio para asegurarse de que se entendía al decir que todo estaba bajo control de un Padre Todopoderoso (con las dos características, que tiene tela). No deja de sorprenderme el asunto: yo que pensaba que lo del pelo era hispánico ("Ni un pelo de tonto" suena castizo...)... y ya se usaba hace, como mínimo 21 siglos. ¡Ya te digo!
Anexo inútil, pero simpático:
Pelo en griego: θρίξ/τριχός; o sea, "thrix, trichós"... Tal vez, no me mojo nada o menos que nada, tenga que ver con "trigo", del latín "triticum, tritici". Puestos a decir algo verosímil, el trigo tiene unas espigas muy pequeñas y unos pelillos...
Otro apunte. En inglés, como sabemos, "pelo" es "hair", pero también "Pilus", cuyo plural es "pili", como en latín...
Una tontería desechable: Pilar no es la mujer peluda, aunque sí lo fue "Guifré el Pilós", dicho en catalán.
La gracia, con todo, está en ver dos cosas: primera, que no se refiere a los pelos de la cabeza, que suelen ser más gruesos y elegantes; segunda, que se toma como medida de cosa pequeña algo simpático. "No cabe ni un pelo". No lo he oído jamás, pero estaría bien. Y tercera, que es la primera que había pensado, el pelo es la medida que usa Jesús en el evangelio para asegurarse de que se entendía al decir que todo estaba bajo control de un Padre Todopoderoso (con las dos características, que tiene tela). No deja de sorprenderme el asunto: yo que pensaba que lo del pelo era hispánico ("Ni un pelo de tonto" suena castizo...)... y ya se usaba hace, como mínimo 21 siglos. ¡Ya te digo!
Anexo inútil, pero simpático:
Pelo en griego: θρίξ/τριχός; o sea, "thrix, trichós"... Tal vez, no me mojo nada o menos que nada, tenga que ver con "trigo", del latín "triticum, tritici". Puestos a decir algo verosímil, el trigo tiene unas espigas muy pequeñas y unos pelillos...
Otro apunte. En inglés, como sabemos, "pelo" es "hair", pero también "Pilus", cuyo plural es "pili", como en latín...
Una tontería desechable: Pilar no es la mujer peluda, aunque sí lo fue "Guifré el Pilós", dicho en catalán.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
Castigar: castidad, limpieza... (corregir II)
Como cuando uno sostiene que su camino es bueno y acaba, siempre, en un precipicio. No parece que sea bueno, aunque tal vez sea el menos malo.
Una primera aproximación en la que todos podemos coincidir -Shakespeare mismo, por ejemplo, en su Timón, lo usa en este sentido- es el de "hacer casto", de "casti agere".
De "agere", poco hay que añadir, salvo un detalle interesante: no es un hacer material, sino metafísico, más que físico. Como los inglesea "make" y "do", vamos. Del griego, "ágo" y "poiéo". Da pistas: castigar no es pegar a alguien: eso es físico.
Y sobre "castus", miles de hojas podríamos llenar.
Digamos, para empezar, lo que un diccionario señala. Dice de "casto" que viene del adjetivo griego "foîbos,e,on", que se remite al nombre propio "Foibos: Febo, un epíteto de Apolo, "el brillante, el resplandeciente". Otra palabra que señala como principio del latín "castus,-a,-um" es "hagnós,e,ón". "hagneîa", pureza, castidad, religiosidad, y el verbo "hagneûo" ser puro, salir puro o sin culpa de algo.
¿A quién no le interesa estar sin culpa de algo? A nadie. Otra cosa es que cueste decirle a otro, y eso es lo primero para castigar en buen plan, qué ha hecho mal. Y por qué. Y por eso cuesta tanto en nuestra hipócrita y relativisma (en parte, claro) sociedad. Si no hay bien ni mal, no hay mal. No hay culpa, y nadie puede dejar de tenerla. Y mucho menos ayudado (esa ayuda pararía en intromisión ilegítima...) por otro.
Como colofón, una duda. Castus no parece, a primera vista, venir de hagnós. Pero tal vez sí de "cházo", que significa apartarse, retirar, privar de, tiene una forma verbal en "chassasthai", que ya se parece más al inglés "chastity", que viene a significar, desde el siglo XVI, separado de algo considerado malo. De ahí vienen otra palabras como "casta". Eso es, de nuevo, harina de otro costal.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Corregir(se)
¡Hay que ver lo interesante que es pararse a pensar, ni que sea un instante, en qué decimo y por qué lo decimos así! En los mundos que corren, parece complicado encontrar a alguien que diga, llanamente y en voz alta, que hay que corregir a la gente. "Lo que hay que hacer es corregirse cada uno", dicen otros. Opino que no hay primero sin segundo, y viceversa, muchas veces.
El caso es que cada uno es dueño de sí mismo; es amo y señor, en principio, de su conducta. O así debería ser. Y a eso se refiere, posiblemente, su etimología. Corregir, de co-regir. El "regire" (rego, -is, -ere,-rexi, rectum) de corregir, regir con algo o alguien, o ser ayudado a ser regido.
O sea, que cada uno se rija a sí mismo. y que quien quiera corregir se dé cuenta de que esto es así: delicadeza máxima, por tanto. Sólo el co-regido puede regirse (co-regirse). Hay que corregir de modo que la persona que recibe la corrección haga propia, por buena, la indicación. Todo esto por un co-. Imagínate.
El caso es que cada uno es dueño de sí mismo; es amo y señor, en principio, de su conducta. O así debería ser. Y a eso se refiere, posiblemente, su etimología. Corregir, de co-regir. El "regire" (rego, -is, -ere,-rexi, rectum) de corregir, regir con algo o alguien, o ser ayudado a ser regido.
O sea, que cada uno se rija a sí mismo. y que quien quiera corregir se dé cuenta de que esto es así: delicadeza máxima, por tanto. Sólo el co-regido puede regirse (co-regirse). Hay que corregir de modo que la persona que recibe la corrección haga propia, por buena, la indicación. Todo esto por un co-. Imagínate.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
Manducare
Ayer fuimos de salida cultural y vimos cómo comían los romanos: con las manos. La sopa, claro está, con cuchara, o similar. Y hoy he aprovechado para explicarles la visualísima causa de esa palabra, su etimología. Resulta que comer, además de edere y comedere, puede decirse manducare. Manus ducare, o sea, guiar (guiar es ducere, pero hay ahí un cambio fonético) con las manos: meter la comida con las manos, guiándola desde el plato hasta la boca. Tiene gracia.
No soy experto en etimologías, pero podríamos catalogarla como etimología por causa instrumental. Es hablar de la acción con el nombre de la causa.
No soy experto en etimologías, pero podríamos catalogarla como etimología por causa instrumental. Es hablar de la acción con el nombre de la causa.
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