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lunes, 30 de mayo de 2011

Fama

Fama, del latín "fama", del griego "femí", decir. Lo que soy dicho por otros, lo que dicen de mí. En parte, poco me ha de importar. Pero importa. Puestos a elevarnos a las alturas, diremos que, si Dios es logos -palabra- lo que dice es lo que se crea: nosotros, como recuerda la Biblia, venimos de su palabra, como el mundo entero. "Et dixit Deus: Fiat lux, et facta est". No está mal. Conclusión primera: lo que importa es lo que diga -lo que dijo antes de los tiempos- quien nos dijo más intensa e interiormente: quien nos creó.
En griego existe también la palabra "dóxa", que significa a la vez fama y opinión. Platón la usa en este segundo sentido: es uno de los modos de conocimiento más flojillos que se da en el hombre. Y sin embargo, hoy día contamos con ella como con el sol. En fin.

martes, 2 de marzo de 2010

Escándalo

Del griego σκάνδαλον a través del latín scandălum. Tropiezo, trampa puesta al enemigo, ocasión de caída. Todo eso. Es el otro motivo por el que hay que tener presente a los demás a la hora de actuar. Mis acciones no pueden hacer caer a los demás, a pesar de que a mí no me produzcan una caída al suelo. No está mal.

Desdecir

Dice la RAE que, en su tercera acepción, "desdecir" significa, "dicho de una persona o de una cosa: Degenerar de su origen, educación o clase". Su uso habitual, o el que oí hace poco (cosa que hace que escriba esta entrada), sería utilizado en frases como "eso desdice de ti".
Me interesa esa palabra porque mantiene dos notas que me interesan. Conecta, en primer lugar, el decir con el ser. El decir algo con que ese algo que digo sea así: digo las cosas que digo porque pienso que son así. La verdad definida como "digo que es es así". Esto es totalmente griego. Sólo que se usa de modo negativo. Esto desdice de ti. Es un verbo intransitivo en el que las cosas son el sujeto, y no la persona, que es pasiva. Dicho otra vez: tus acciones dicen algo de ti. Te dicen o te des-dicen, te dicen mal, te mal-dicen... Todo esto, pero más desarrollado.
El segundo aspecto, unido al final del primero, nos lleva a la importancia de cierta buena fama. Cierta buena fama, porque no toda buena fama es buena. Hablo de la fama en el buen sentido: no actúo para que los demás me vean hacer el bien, pero sé, al actuar, que me ven (hacer el bien). La versión negativa, el escándalo.