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viernes, 31 de diciembre de 2010

Navidad y Génesis

Para la religión católica, la Navidad es mucho más que un tiempo en que se compran regalos. En concreto, es el inicio de un mundo nuevo, una segunda creación, un segundo génesis. Hasta la etimología de las palabras lo señala así. Por partes. Navidad, de "nativitas, nativitatis.".. Toma su raíz, es bastante fácil de ver, de "natus", que es el pasado o perfecto (nacido) de nascor: nacer. Eso, en latín. Pero ahora toca dar el salto al griego. Parece ser, y yo me he enterado hoy, que el verbo nascor tenía, en su origen, una pequeña "g" delante: gnascor. Y ahí asoma la cabeza el griego: gignomai, genésomai, egenómen, gegona: las cuatro raíces del verbo que significa "venir a ser", "devenir"... y sus raíces: gn, gen, gon... De ahí, génesis, y muchas más. Ya te digo. Es que el catolicismo es, como la vida misma, alucinante: todo cuadra. Conclusión teológica y práctica, y no sólo etimológica: la Navidad ha de ayudar a cambiar la faz de la tierra otra vez. Ya la cambió hace 2010 años, aproximadamente.

martes, 19 de enero de 2010

El hombre, solo

Digamos, para abreviar, que hoy me he quedado medio embobado mirando un árbol y la cortina de lluvia que lo medio tapaba, y el cielo gris detrás, y, más atrás, las montañas, con algún edificio. Y he concluido: "caray, a mí, que me disgusta la lluvia, me parece increíble esta estampa: qué arbol...", etcétera.
Y le he dado algunas vueltas -contemplativas, más que teóricas- sobre lo bien que está hecho el mundo, y lo bonito que es, aunque sea en ocasiones destructivo.
Y luego he avanzado por otros caminos, que ahora expongo. Resulta ser que, en medio de esta maravilla, aparece un no sé qué nostálgico; algo como la campana de Paulov, que es el medio para llegar al perro; algo como un bonito anuncio, que nos lleva a comprar... pero que supera el anuncio: nadie compra el cartel, sino lo que se anuncia. En fin, el mundo, que está bien, o muy bien, pero que no el destinatario final de nuestros anhelos y deseos.
Y luego ha llegado la frase: Génesis 2, 18: "No es bueno que el hombre esté solo". ¿Solo?, he pensado. ¿En medio de este increíble mundo que miles de artistas no se han cansado de plasmar, de modo más o menos meritorio? Sí, sólo. El mundo como foto de lo que Dios es capaz de hacer, como jardín para que nos divirtamos mientras llegamos a nuestra meta. Etcétera. Bueno, que cada uno pedalee, si quiere.

(Y, ahora, mientras escribía, el bueno de San Agustín, que con tanta frecuencia da en el clavo: "Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti".)