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lunes, 23 de noviembre de 2009

Equivocar o equivocarse

Dejemos como estúpida la pseudoetimología según la cual estaríamos frente a un verbo animal: equi-vocar: llamar al caballo. "¡Vamos, Silver!", eso, en boca del mítico y actualmente ignoto Llanero Solitario, sería un clarísimo ejemplo de equivocación. Pero no van por ahí las cosas.
La filosofía enseña, a través de algunos autores lejanos en el tiempo, que hay mucha división al hablar de la verdad. Una de las más útiles se refiere a la verdad del ser y a la verdad del intelecto. En resumidas cuentas: cada cosa es lo que es (verdad del ser u ontológica) y si así lo pienso y digo, estoy en la verdad: acierto (verdad del intelecto). Se ve a la legua que la segunda depende de la primera. Y la primera... ¡Ah, eso son palabras mayores! Ahora nos quedamos en que llamar a cada cosa como lo que es es decir verdad, es acertar.
Y equivocarse... Aquí está el jaleo. En principio, y en todo rigor, debería decirse "Juan ha equivocado estas dos cosas". Juan, lerdo mental (y, estadísticamente, obeso y por tanto lerdo corporal) , ha llamado igual (equi-vocado) a esas dos cosas. Y de ahí se deduce que "se ha equivocado". No sé de dónde sale ese salto: él no se ha llamado igual a sí mismo.
Bueno, no da para más. Sólo añadir que pocas veces he leído o escuchado, eso sí, con gran placer, la primera y correctísima manera de hablar.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Comida y simposio

¡Ya te digo! Dos palabras tan similares en su inicio y tan distintas en la actualidad. Aquí hay tomate. Comida, de verbo comer, de com-edere: o sea, edere cum. Edere es en latín nuestro ingerir castellano. Pero el hombre latino sabía que la comida era cosa seria y divertida a la vez. No sé, yo no me atrevería a pontificar al respecto, pero me parece que a poca gente le gusta comer sola, sin compañía... (¡y menuda otra palabreja: compañía! Para otro día.) Así que se dejó de edere, y se empezó a com-edere.
Y, con todo, simposio, en la actualidad algo para intelectuales, también lo fue en sus orígenes, aunque no era un conjunto de mentes brillantes, sino de gente que bebía juntamente. A partir del verbo pino, piomai, epion, pepoka: beber, tomar. La última palabreja, transformada y pasada por el latín, da posis... ¿Así que beber juntos es algo de sabios? También ellos lo decían: in vino, veritas. La verdad está en el vino, o hay que buscarla acompañada de él.
Pase lo que pase, una comida y un simposio jamás serán lo mismo, aunque lo parezcan.